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jueves, 3 de septiembre de 2015

Nosa Señora de la Barca,la mayor tradición de Galicia


 


Fiestas MuxiaNosa Señora de la Barca. La devoción a la Virgen de la Barca, que apareció en un navío para consolar a Santiago, ha dejado la huella del milagro y las curaciones mediante el rito de “abalar” la piedra. Cientos de romeros se dan cita cada año en esta singular fiesta.

Domingo siguiente al 8 de septiembre. Cientos de peregrinos invaden la tranquilidad marinera de Muxía, frente a la bravía Costa de la Muerte. Comienzan a hacer cola para pasar por la estrecha oquedad de la Pedra dos Cadrises, la piedra de los riñones. Los aquejados de lumbagos, ciáticas y otras dolencias reumáticas esperan pacientemente para “arrastrarse” por este pequeño agujero.

Es la romería de Nosa Señora de la Barca. La más importante de la Costa de la Muerte y quizá una de las de mayor tradición en Galicia.


Cuentan que Santiago se encontraba reflexionando en este pedregoso y bravío paisaje. Anímicamente se hallaba desanimado, pues sus prédicas no calaban en los vecinos de la zona. En ese momento se le apareció la Virgen que llegaba en una barca remada por ángeles y que ancló en los peñascos. Santiago recuperó fuerzas y pudo así continuar su labor evangelizadora. Justo debajo del timón de este navío de piedra, se encontró tiempo después la imagen de la Virgen que fue llevada a la parroquia. De forma milagrosa, volvió a su lugar de origen, por lo que los vecinos decidieron erigirle un santuario, convirtiéndose en uno de los más antiguos de Galicia.

Mortajas,Cirios y Promesas

 

 La tradición de tan singular cortejo, con ataúdes incluidos, proviene del siglo XV. Desde entonces, la devoción no ha decaído. Aquellos que estuvieron rozando la muerte se ofrecen a Jesús el Nazareno. Cirios y féretros llevados por los familiares y un fervor que no intenta contenerse estremecen al más escéptico. Todo un canto a los umbrales de la muerte que resulta sobrecogedor.

En la margen derecha de la Ría de Arousa, el Océano Atlántico dirige su mirada hacia las tierras de A Pobra do Caramiñal. Allí, en los treinta y cuatro kilómetros de extensión del municipio, en la parroquía de O Deán, se celebra la fiesta más renombrada y concurrida de todo el año. Y también la más luctuosa, pues un largo cortejo acompaña a Jesús el Nazareno, en medio de ataúdes y cirios.


 En el tercer domingo de septiembre, la Procesión de las Mortajas sucumbe ante cualquier oficio o quehacer de los pobrenses que acuden, con gran devoción, ante la imagen del santísimo. Una tradición tan singular como antigua en la que la vida se antepone a la muerte y ésta sólo se halla presente en las grandes y pequeñas cajas de madera, coronadas por crucifijo. No obstante, la explicación es bien sencilla. Todos aquellos que estuvieron a punto de morir se encomendaron a Jesús el Nazareno, rogando por su salvación. De esta forma y como agradecimiento, el día de la procesión caminan tras aquél que debía de haber sido su propio féretro, el cual llevan sus familiares vistiendo un hábito morado y portando un gran cirio.



De tan particular ritual, aunque no es el único de Galicia, dieron buena cuenta García Martí y Valle-Inclán. Este último pasó largas temporadas en la villa coruñesa e, incluso, en los pleitos sobre el origen de su nacimiento, llegó a declarar que había nacido en A Pobra do Caramiñal, aunque, posteriormente, se logró demostrar la procedencia de Vilagarcía de Arousa.

¿A qué se debe este culto?
El culto hacia Jesús el Nazareno se remonta, en la localidad de Pobra al siglo XIV, pero no hay constancia de la Procesión de las Mortajas hasta el XV, cuando la comarca estaba asediada por unos vándalos que utilizaban la sierra para esconderse. Tras coger a cuatro de los componentes del grupo de bandidos, en vísperas de la fiesta en honor del Nazareno, el alcade mayor de la villa de Deán  los condenó a muerte. Don Juan Linares, que así se llamaba el regidor, comenzó a encontrarse muy enfermo y, escuchando el repique de campanas en A Pobra do Caramiñal desde su lecho, rogó a Jesús por la salvación de su alma.

Era el tercer sábado de septiembre y Juan Linares hizo que sus criados llamaran a un carpintero para que le hiciese con urgencia un féretro a su medida. Al día siguiente, durante la procesión, el alcalde, vestido con sus mejores galas, acompañó la imagen de Jesús siguiendo a su propio ataúd, que cargaban los cuatro reos. Finalmente, al llegar al atrio de la iglesia, el alcalde perdonó la vida a los reos, no sin antes increparles por sus fechorías. Ese parece ser el origen de este singular ritual.

Último desembarco de CarlosV(Laredo)


La vinculación histórica de Laredo con la figura de Carlos V ha sido a lo largo de los años muy estrecha. Su presencia en la villa durante aquella semana de otoño de 1556 supone, quizás, el momento más significativo dentro de la gran importancia política y comercial de la localidad en la España de entonces. En aquellos siglos, no sólo Carlos V eligió dos veces el puerto de Laredo como lugar de arribada a España (aunque en la primera de ellas, los vientos llevaran finalmente a su escuadra a desembarcar en Asturias).

Los muelles de esta villa fueron antes hollados por sus abuelos Isabel y Fernando, en dos diferentes momentos; por su madre Juana de Castilla, también dos veces; y por su hijo Felipe, quien lo hizo tres años después de su padre, además de otros miembros de la familia real a lo largo de los mencionados siglos.

En el año 1951, coincidiendo con el 450 aniversario del nacimiento de Carlos V se desarrollaron en todo el país actos conmemorativos, y Laredo también se sumó a ellos con un ciclo de conferencias y la colocación de un busto del Emperador, obra del prestigioso escultor Pérez Comendador, que desde entonces se alza en lugar principal de la villa.

La fiesta
Durante cuatro días, la Villa de Laredo retrocede a 1556. Calles y establecimientos se adornan y engalanan para recibir al Emperador y su Séquito.  El Ayuntamiento de Laredo organiza un amplio programa de actividades, en el que destacan: la escenificación del Desembarco en la Playa Salvé y un Mercado de Época, que durante cuatro días acoge todo tipo de espectáculos y puestos de artesanía.


Entre otros, habrá un gran mercado medieval con más de 120 puestos y 30 talleres, junto a ellos músicos, comediantes, malabaristas y personajes variopintos deambularán por las rúas de la Puebla Vieja, mezclándose con nobles, damas de alcurnia o juglares. Además habrá demostraciones de cetrería y gran desfile en el que Carlos V saluda a sus súbditos. En este paseo, el emperador será obsequiado con un divertido espectáculo cómico-teatral y de fuego. Los abanderados harán una exhibición de su destreza con las banderas y su banda de música.


El momento cumbre de la fiesta, que vendrá de la mano del desembarco del emperador. Su llegada será objeto de un caluroso recibimiento con representaciones musicales y de baile y unas espectaculares justas en las que los caballeros demuestran ante el emperador su valor y destreza con la lanza. Bailes, música y todo tipo de representaciones de época.

Fiestas patronales de Santa Tecla.(Tarragona)


Santa Tecla es un estallido que durante diez días llena la ciudad de alegría, música y color. Del 15 al 24 de septiembre pasan por Tarragona los principales espectáculos del momento y la calle se llena de actividades para todos los públicos: degustaciones gastronómicas, teatro, deportes, verbenas y especialmente lo que más se estima y reconoce de la fiesta de Santa Tecla, los elementos tradicionales del Seguici Popular, un rico conjunto de danzas, castells, animales fantásticos y entremeses medievales.

 Declarada Fiesta de Interés Nacional por la Generalitat de Cataluña y Fiesta Tradicional de Interés Nacional por el Gobierno español.

Carthagineses y Romanos,de Interés Turístico Nacional




Carthagineses y Romanos, se ha convertido en un fenómeno social que ha involucrado tanto a la ciudad de Cartagena, como a la región de Murcia. Un proyecto histórico y cultural que ha devuelto a esta tierra del sureste español su riqueza y su esplendor.

Hoy, casi diez años después del nacimiento de este fenómeno, han sido merecedores de la etiqueta de Interés Turístico Nacional. Con Carthagineses y Romanos han vibrado ya cientos, miles de personas, que han reparado en este capítulo de la historia de España. 
 Hay fiestas históricas en muchos puntos de España, pero se puede decir, con total convencimiento, que en ninguna de ellas sucede lo que en Cartagena. 
Carthagineses y Romanos se basa en la Segunda Guerra Púnica y en las figuras del general cartaginés Aníbal y de su vencedor Publio Cornelio Escipión, tomando como puntos de referencia y apoyo la historia y la arqueología de Cartagena.


Las conmemoraciones empiezan con la fundación de la ciudad (Qart-Hadast) por Asdrúbal en el 223 a. C.. y terminan con la victoria romana en el año 209 a. C. En esta ciudad se vive la historia y se lleva a la calle ofreciéndola a todos como regalo. Fue Cartagena la elegida por el gran Asdrúbal para ponerle el nombre a su patria púnica: Qart-Hadast. Fue a esta tierra a la que Roma dirigió sus ojos para dar el golpe de gracia al poderío cartaginés en Iberia. Cartagena vio llegar al poderoso ejército mandado por Escipión y a la gran escuadra romana a cuyo frente iba Cayo Lelio.

La puesta en marcha de todas estas efemérides es lo que forma la célula principal de las fiestas de Carthagineses y Romanos, y que se iniciaron a finales de 1989, después de que un grupo de personas recogiera una vieja aspiración. Bajo la tutela del Centro de Iniciativas y Turismo, se inició un trabajo de documentación histórica que culminó con las bases de esta celebración en la fecha de la segunda quincena de septiembre.
A partir de ahí, el camino recorrido ha sido largo para recrear, en tan sólo ocho años, unos sucesos que marcaron buena parte de la historia del sureste español y, por supuesto, la historia del viejo continente. Desde ese año, 1990. los clásicos han vuelto. El interés por las contiendas militares, sus atuendos, su vida, las costumbres de nuestros antepasados, ha tomado especial realce en este rincón del Mediterráneo: Cartagena. La puesta en escena de estos actos se realiza en muchas ocasiones en los mismos lugares en los que sucedieron en la antigüedad, viajando en el tiempo, participantes y espectadores 2200 años atrás. El Consejo Carthaginés es el responsable de varios actos cuyos protagonistas son las 25 tropas carthaginesas. Entre ellas destaca, la Fundación de Qart-Hadast, en donde se recrea el momento en que los carthagineses, con Asdrúbal al frente, funda esta ciudad.

Las Bodas de Aníbal e Himilce es la representación principal de los carthagineses, donde se recoge el momento de los esponsales del general Aníbal Barca con la princesa ibera.

El Oráculo de Tanit nos explica la consulta oracular del pueblo a sus dioses, en este caso a Tanit, diosa de la madre de Carthago.

La Salida de Aníbal a Roma es un acto múltiple en el que se puede apreciar el Desembarco de la Armada Carthaginesa, la Contratación de las Tropas Mercenarias y el Gran Desfile de la Marcha de Aníbal a Roma.

Roma contra Carthago, donde tiene lugar durante todo el día una sesión ordinaria del Estado Mayor Romano.

También destaca la presentación de los niños romanos Nasciturus, la Destrucción de Sagunto, y una Sesión Plenaria del Senado de Roma, una puesta en escena en clave de humor.

El Circo de Roma es un magnífico espectáculo que recrea un día de circo en la antigua Roma.

Otro evento a resaltar es el Día de la victoria, donde las tropas defensoras y las legiones atacantes lucharán por conseguir Qart-Hadast, en una singular batalla.

Otro de los actos encuadrados en este día es la Rendición de la ciudad, la Entrega de las Coronas Murales, la liberación de los Rehenes de Carthago y la Cesión del Mando a la nueva autoridad romana.

Con la Proclamación de la Ley de Roma la púnica Qart-Hadast pasa definitivamente a ser la ciudad romana de Carthago Nova.

La Federación de Tropas y Legiones es, a su vez, responsable de algunos de los actos en los que intervienen simultáneamente carthagineses y romanos, como el Pregón de Fiestas o el Encendido del Fuego Sagrado en la linterna romana del Parque de Torres.


El Gran Desfile General de tropas y legiones, a cargo de la Federación, tiene lugar el último sábado de las fiestas en el que participan los cincuenta grupos y miles de personas.